Ahora tengo a mis padres para ponerme en sobre aviso, allí
fuera tendremos que confiar los unos en los otros, confiar en que no nos
fallaremos, admitir nuestras diferencias y aceptar que, nos guste o no, durante
toda una vida estaremos atados por un cordón irrompible.
Y será así, quieras o no. Y aunque ahora tengo miedo, me
muero por saber que ocurrirá. ¿Qué voy a hacer con mi vida? Es ahora cuando lo
tengo que decidir. Y mientras tanto, estoy aquí, encerrada en mi habitación
escuchando música, a oscuras, solo con la luz de mi portátil, escribiendo esto.
Ese no es el camino, ¿verdad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario