Como un caleidoscopio de recuerdos, vuelven, pero él nunca
lo hace. Sabía que su mundo se movía demasiado rápido, y se quemaba
demasiada energía en él... Pero yo sólo pensé: ¿Cómo puede el diablo estar
delante tuya y parecer un ángel cuando sonríe? Supongo que perdí
mi equilibrio. La peor parte de todo esto no fue perderlo a él, sino
perderme a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario