No importa que en el mundo existan más de seis mil millones de personas respirando, alimentándose, corriendo, riendo y gritando al igual que nosotros. Da igual.
Ellos son una minúscula gota dentro de un gran tanque de
agua.
Yo, en cambio, siento que no hay seis mil millones de gotas
ni de personas. No hay nada más.
Quizá sea ese sentimiento de estar rodeado de gente, a la
que ni conoces ni pretendes conocer. Rodeado de gente como de otro mundo,
aunque también tengan diez dedos en las manos, se coman las uñas o tengan
legañas nada más levantarse como tú. Todos sonríen y son sólo tus ojos los que nadan
en un pequeño mar sin peces que no hace más que desbordarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario