Esto es un áspid. En mi opinión es el animal más parecido al
hombre.
Se arrastra y cambia de piel a conveniencia. Roba y se come
las crías de otras especies en sus propios nidos, pero es incapaz de
enfrentarse a ellos en una lucha limpia. Su especialidad, con todo, es aprovechar
la menor oportunidad para dar su picadura letal. Sólo tiene veneno para una
mordedura y necesita horas para rehacerse, pero aquel que lleva su marca está
condenado a una muerte lenta y segura. Mientras el veneno penetra por las
venas, el corazón de la víctima late cada vez más despacio, hasta detenerse.
Incluso esta pequeñita bestia, en su mezquindad, dispone de un cierto gusto por
la poesía, como el hombre. Aunque ella, a diferencia de éste, nunca mordería a
sus semejantes.
Un fallo ¿no crees? Tal vez por eso hayan acabado sirviendo
de divertimento callejero de faquires y curiosos.

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