Se apaga la luz de la pecera, ya son la una. Quizás sea
porque el sol se ha escondido o porque ya veo la luna pero me muero de ganas de
vivir. Sí, de vivir. Ya sabes, de saltar en la cama de mis padres hasta caerme; de sacar la bandera republicana en plena calle; de salir con los amigos y volver borracha; e incluso de estudiar, fíjate.
Ya sabes, ganas de hacer cosas que sueles hacer siempre pero contando con este auge de intensidad y ganas de comerme el mundo.
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