Como una jodida adicción a una jodida piruleta, chico, a ella le creabas adicción.
Y no le valió que le besaras con los ojos abiertos, ella quería verte volar y tú no la dejaste. Apuesto a que más de una vez tuviste que contenerte para no soñar, porque joder, con ella no era nada difícil hacerlo. Te tomaste demasiado a pecho los estereotipos y los 'esa tía va a ser tu ruina'. Te hiciste experto en dejar la mente en blanco, para no estar recordándola todo el puto día, a sabiendas de que tú eras lo único que rondaba por su cabeza.
Pero ella quiso mar, y tú no querías aprender a pescar. Ella quería experimentar, y de ti sólo aprendió que los besos no sabían a nada. Ella no te pedía una puta sonrisa a cada momento, no te pedía llegar a fin de mes, no te pedía ser feliz. Ella sólo quería que al mirarla no le dijeses 'estás muy buena', sino 'estás preciosa'. No te pedía que acabaras la frase con un 'cielo' o un 'amor', pero no dudes ni por un instante que eso la habría colmado de felicidad, y que no la verías así hoy.
"Todas las ciudades eran pocas a sus ojos y al final, números rojos, en la cuenta del olvido. Hubo tanto ruido, que al final llegó el final."
Que ñoña te estás poniendo, Candela.
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