Arranqué las cadenas que me quisieron atar al desvelo por
ti, por una cama sin ti. Y caí a la fatiga por tus besos, caí. A mojar con
saliva la tinta de mis plumas. A retorcer los renglones de poesías
obsoletas. Que nunca más duren secas tus sábanas dos días, y que mi
ropa recoja el polvo de tu suelo al salir.
No te alejes de aquí, y si te alejas, que sea para coger el
aire que te voy quitando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario