Le levanto el vestido a los días y encuentro horas y horas
que no sirven para nada. Horas y horas que tan sólo me llevan a silencios interminables
con los que me pitan los tímpanos, me
matan las horas y horas que llueve en secreto. Horas y horas buscándome en
fotos y no encuentro nada, sólo veo el vacío en el que me encierran tus besos.
Horas, horas y más horas. Ven un momento, que sobran palabras si tengo tus
huesos. Prometí que jamás me cansaría de escalar mañanas, de tumbar tardes y de
devorar noches. El empache de estrellas me hace vomitar gritos que rebotan entre
las cuatro paredes en las que me encierra mi habitación. Enciéndeme las noches amor,
para que al menos vea por dónde piso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario