jueves, 5 de diciembre de 2013

Horas y horas.

Le levanto el vestido a los días y encuentro horas y horas que no sirven para nada. Horas y horas que tan sólo me llevan a silencios interminables con los que me pitan los tímpanos,  me matan las horas y horas que llueve en secreto. Horas y horas buscándome en fotos y no encuentro nada, sólo veo el vacío en el que me encierran tus besos. Horas, horas y más horas. Ven un momento, que sobran palabras si tengo tus huesos. Prometí que jamás me cansaría de escalar mañanas, de tumbar tardes y de devorar noches. El empache de estrellas me hace vomitar gritos que rebotan entre las cuatro paredes en las que me encierra mi habitación. Enciéndeme las noches amor, para que al menos vea por dónde piso.

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