Bajaste y viniste a decirme qué veías. Bajaste hasta el
mismo infierno, aprendiste, y viniste más tarde a contarme que no de gula tiene
el diablo ardores en el estómago. Que allí abajo se queman los miedos al mismo tiempo
que tú. Y tú que esperabas encontrar putas y viciosos como relatan las leyendas,
y sólo quedaban las cenizas de algunas sotanas y el metal oxidado de férulas
forjadas en pecado. Dicen que cuando se prueba la adrenalina, te vuelves adicto
a ella. Así que imagino que no le dijiste adiós a Satán, sino un “volveré
acompañado, amigo”.
Pequemos, amor, que en el infierno ya tenemos asiento en
primera fila.
+1 voto para tu blog, muy buenas tus letras
ResponderEliminarP.D.: estamos peleando por el top10 ambos! :P
P.D.: tienes twitter?
Eso parece jajaja. @Candela_fj
EliminarGenial, ya te sigo! :)
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