Se me acurrucó su te quiero en el pecho
y ahora siempre duermo boca arriba.
Yo cuento ovejitas
y él me cuenta los lunares.
No encuentro mejor forma de conciliar el sueño.
Supe que era feliz,
cuando aprendí a desear con todas mis fuerzas
lo que ya tenía.
lo que ya tenía.
Para siempre es el tiempo que hemos decidido querernos.
Él me quiere como si el amor fuera a terminarse,
mientras que yo como si el amor no supiera de finales.
Siempre será del tipo de hombre que no tendrá
clasificación.
Y le quiero a él,
porque me mostró el cielo sin despegarme del suelo.
porque me mostró el cielo sin despegarme del suelo.
Con él soy tan feliz
que no necesito parecerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario