lunes, 22 de septiembre de 2014

El tiempo. Todo. Locura

Se me acurrucó su te quiero en el pecho
y ahora siempre duermo boca arriba.
Yo cuento ovejitas
y él me cuenta los lunares.
No encuentro mejor forma de conciliar el sueño.

Supe que era feliz,
cuando aprendí a desear con todas mis fuerzas
lo que ya tenía.

Para siempre es el tiempo que hemos decidido querernos.
Él me quiere como si el amor fuera a terminarse,
mientras que yo como si el amor no supiera de finales.
Siempre será del tipo de hombre que no tendrá clasificación.
Y le quiero a él,
porque me mostró el cielo sin despegarme del suelo.

Con él soy tan feliz
que no necesito parecerlo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario